miércoles, 20 de marzo de 2013

El Duque Pirata: Por la Reina (Parte IX)



El Duque Pirata (Parte IX)
Por la Reina

La bella oriental se colocó detrás de la mesa que estaba entre la que ocupábamos nosotros y la pantalla. Con la misma gracia que tendría un mago al presentar su acto, levantó una por una las sabanas que cubrían las formas que yacían ocultas bajo los pliegues y que nos habían causado tantas interrogantes desde que llegamos.
—A continuación les presento una muestra del arsenal que posee nuestro enemigo. 
Al instante pude reconocer en seguida varias de ellas. Ahora podría observarlas con detalle y sin que estuvieran en mi contra. Fei Tzung se dispuso a tomarlas entre sus manos una por una para dejárnosla ver de mejor forma, mientras nos explicaba acerca de ellas.
—Esta es conocida como “Flammenwerfer”. Se traduce en “Lanzallamas”. Como su nombre lo dice, se trata de una pistola con un mechero a modo de válvula reguladora, conectada a un tanque de seis litros que se lleva a la espalda y que provee una carga de un tipo de combustible parecido al Kerosene mezclado con jabón de aluminio. Esta mezcla arde de forma lenta e intensa y no se apaga a menos que se le prive de oxigeno o se sumerja en agua. De lo contrario tengan por seguro que no se apagará. Puede volver mantequilla el acero en un abrir y cerrar de ojos, así que ni  imaginar que sentiría un hombre al ser rociado con esto.
Esta última frase evocó a mi mente la imagen de aquellos hombres que ardieron en una enorme llamarada luego de que los alcancé con el rayo del bastón.
—Esta es llamada Maschinrngewehr o MgW38. Es como una versión portátil de las Maxim, de treinta y ocho cartuchos. Con solo mover una palanca puede equipararse a cualquier fusil disparando desde una bala a modo de rifle de precisión, cuatro tiros como una carabina o el cartucho completo en modo automático con solo halar del gatillo. Un solo hombre puede acabar con diez fusileros solo con esta. Imaginen lo que harían cien hombres. No hay pólvora que poner, solo hay que halar de esta otra palanca, quitar el cartucho vacio, montar uno lleno, halar de esta otra palanca y tendrán todos los tiros a su disposición en un abrir y cerrar de ojos.
A medida que nos las mostraba, en la pantalla blanca podíamos ver la ficha técnica del arma en cuestión. Era impresionante la mortal arquitectura de estos artefactos.
—Esta es la Scharfshützengewehr o SZG24. Es una carabina de asalto. Funciona prácticamente igual a la anterior. Con una mira es un rifle de francotirador y en caso de ataque en corto se puede disparar con solo halar el gatillo hasta vaciar el cartucho. La que tengo en mis manos ahora es conocida como “Wirf Böller”. Como verán, es como un tubo alargado con mira y gatillo. Se carga adelante y al halar el gatillo se dispara un mortero que es capaz de recorrer una buena distancia y atravesar el casco de un acorazado. Con un par de estos se puede agredir con gravedad a un dirigible. Adicional a eso, se pueden disparar ganchos con cuerda para abordar cualquier nave o para atar cuerdas a altas paredes para escalar.
Colocó la última arma en la mesa y procedió a mostrarnos más en el proyector.
—Las siguientes son demasiado grandes para traerlas, así que les mostraré solo las fotografías. A continuación, el Kampfwagen tipo 1.
Al ver la imagen en la gran pantalla, quedé atónito. Tal como en mi sueño, ahí estaban esos cascos terrestres sin vela. Los de mi visión eran un poco más fantasiosos, pero estos eran en definitiva lo que había visto.
—Con estas máquinas, la era de la guerra de trincheras acabó. Son capaces de atravesar cualquier terreno por más escarpado que este. Nada los detiene, ni las zanjas ni los arboles. Lo que esté en su camino, o desaparece por su cañón o por el peso de su cuerpo. Se calcula que pesa sesenta toneladas, con diez metros de largo por seis de ancho y cuatro y medio de alto. Tiene un poderoso motor a vapor, similar al de una locomotora pero hasta con más caballaje.
Esta última arma había acaparado por completo la atención de Lady Hikari. Sus ojos rasgados se abrieron a todo lo que podían. Eran como dos bocas que estaban absorbiendo como un remolino marino todas y cada una de las imágenes, familiarizándose con cada válvula, palanca, botón y escotilla. Aquella bestia de acero remachado y reforzado había cautivado por completo a la señorita.
—Ellos poseen una variedad de modelos de este “tanque”, entre ellos uno más ligero para reconocimiento y uno para transporte—continuó diciendo—. En la actualidad están experimentando para que pueda andar debajo del agua. Aunque esto es algo paralelo. Su interés básico está en la nave del Duque. Si bien he escuchado, la han estado estudiando. Han interrogado a la tripulación pero no han podido sacar nada. La nave es un misterio. Han intentado encenderla de mil maneras, pero esta inerte como un buque encallado.
Madame Ivanna me miró con el rabillo del ojo, como sintiendo el peso de aquel secreto que estábamos guardando los tres. Una foto de la cabina de control estaba en la gran pantalla, mostrando el lugar exacto por donde esta gran máquina se encendía. Saber que aun teniendo la respuesta ante sus ojos no habían sido capaces de verla era algo que nos brindaba cierta tranquilidad.
—Damas, caballero… He concluido mi presentación. ¿Tienen alguna duda al respecto?
En seguida todos levantamos las manos.
— ¡Vaya!—exclamó con sorpresa— ¿Qué tal si nos dice primero la suya, Lady Caterina?
— ¿Cuál es el plan de acción?
Madame Ivana y yo bajamos la mano enseguida, demostrando que era exactamente lo mismo que íbamos a preguntar. En cambio, Lady Hikari mantenía su mano arriba de una manera insistente.
—Y usted, Lady Hikari…
— ¿El plan incluye manejar el tanque?—preguntó con emoción.
—Está bien. En seguida les explicaré el plan. ¡Kwan! ¡Cambia las fotografías!
El ayudante asiático procedió a cambiar la pila de imágenes del proyector por una menos densa. Una fotografía del castillo inició la cascada de imágenes que nos mostraba distintas locaciones, entre pasadizos y puertas secretas.
—Muy bien, voy a explicarles el plan que he preparado para entrar al castillo. Necesitaré que presten mucha atención y que, de ser posible; memoricen la parte que les toca. Según los últimos informes, el Reina Alicia está siendo acondicionado para navegar. Han reabastecido el arsenal y cargado los tanques con el agua pesada necesaria para funcionar. Esperan descubrir pronto la forma de hacerlo andar y quieren tenerlo equipado para cuando eso suceda. Se ha calculado que todo este proceso tardará una semana, por tanto debemos estar listos para asaltar el castillo en ese tiempo. Primero, llegaremos al bosque en los alrededores por medio de un dirigible, tal como llegamos aquí. Al llegar allí nos moveremos con rapidez hacia las murallas, para ser exactos; la pared norte y noroeste. Estas son las más altas, pero debido a eso es la que más tiempo tiene entre los cambios de guardia y son ideales para entrar porque su perímetro es el menos cuidado... Han confiado que si algún día alguien quiere asaltarlos no lo harán por ahí. Las demás paredes siempre están custodiadas y será imposible pasar desapercibidos.
— ¿Cuál es el tiempo de relevos?—preguntó Lady Caterina alzando la mano.
—Quince minutos. Luego de eso hay dos minutos en que la pared está sola.
— ¿Cuán alta es la pared?—preguntó Madame Ivanna visualizando el asalto en su mente.
—Es como de unos cincuenta metros.
— ¿Cincuenta metros en quince minutos?—pregunté conmocionado ante la altura.
—Nadie dijo que sería una tarea fácil, Duque. En el borde, casi al final de estas paredes hay una especie de cornisa. Ese será nuestro refugio mientras llega el tiempo de relevo. Lleguemos ahí y no debemos movernos hasta que el camino este libre y podamos entrar.
— ¿Una vez arriba como lo haremos?
—Estaremos divididos en dos equipos. El Duque, Madame Ivanna y Lady Caterina conformaran el “equipo azul”.  El otro estará conformado por Lady Hikari, mi sirviente Kwan y yo. Nos llamaremos “equipo rojo”. Adicional a eso contaremos con la ayuda del comando que vimos al llegar, que será el “equipo naranja”, media docena de hombres. ¿Hasta aquí estamos claros?
Los cuatro asentimos con la cabeza.
—Muy bien. El edificio principal dentro del castillo es como una gran caja de bombones. Allí es donde debemos entrar. El avance deberá ser lo más sigiloso posible. Eviten disparar, pero si les toca no dejen a nadie con vida. Entre más tarde se enteren de que estamos adentro será mejor. La salida es por el techo de cúpula de la nave principal. Fue reemplazado por unas enormes compuertas de metal que se abren como los pétalos de una flor de loto, sirviendo de entrada y salida para los dirigibles hacia el gran patio interior. Dicho mecanismo es movido con fuerza hidráulica, así que luego de activarlo debe ser inutilizado de tal manera que por ningún motivo pueda ser cerrado. El “equipo azul” deberá infiltrarse y llegar hasta las mazmorras señaladas aquí. Uno de ustedes deberá separarse y abordar el buque para revisar las condiciones en las que está y manejar la entrada. Mientras el resto debe volver por este corredor hacia la pista.
—Yo entraré al Reina Alicia— dijo Lady Caterina levantando la mano.
— ¡Apuntado!—exclamó la expositora—. Mientras esto sucede, el “equipo rojo” robara uno de esos “tanques”.
Al oír esto, Lady Hikari se sobresaltó por la emoción. Nosotros le observamos en silencio por un instante.
Gomenasai mina… Continúen por favor—dijo apenada achicándose en su asiento.
—Como les decía, nuestro deber será posicionarnos mientras el “equipo azul” al ir de regreso por el corredor hacia a la pista será cubierto por el “equipo naranja” que accionará e inutilizará el sistema hidráulico luego de cubrirlos y cerciorarse de que estemos adentro y despegando. Nosotros, manejando como un escudo móvil crearemos un corredor blindado hacia el Reina Alicia, en donde Lady Caterina deberá estar con todo listo para abrir la compuerta de carga si hace falta y ayudarlos a subir. Con todos adentro, el tanque de Lady Hikari entrará en la bodega del Reina y el rescate estará hecho.
— ¿Y eso para qué? ¿Porque debemos llevarnos el tanque?—pregunté con curiosidad.
—Será un poco peligroso salir del tanque y correr hacia la nave. Adicional a eso, no está demás tener un ejemplar de esas máquinas, ¿No le parece?
Nuevamente todos asentimos con la cabeza. Ella tomó unos papeles de la mesa y fue hacia nosotros, repartiéndonoslo a medida que pasaba frente a cada uno.
—De todas maneras preparé unos folletos con el plan. Por favor, memorícenlo en su totalidad. De una respuesta rápida a cualquier falla dependerá el éxito de este plan. Ahora, será mejor que descansemos. El día de mañana iniciaremos los entrenamientos y las pruebas de vestuario.
La gran pantalla se apagó y las luces del resto del lugar se encendieron. Nos levantamos de la mesa y en calma volvimos al ascensor. Fei Tzung se quedó atrás dirigiendo a los ayudantes mientras estos reorganizaban el lugar a su configuración inicial. De vuelta en mi habitación, ojeaba cada página del folleto. Aquel plan resultaba ser sumamente simple de visualizar. Me resultaba algo difícil creer como todo había sido tan calculado. Sus últimas palabras hacia mí me habían resultado con sabor a mensaje oculto. De repente sentí un frio que se me albergó en el pecho y una idea se plantó en mi mente. Fei Tzung debía saber acerca del bastón. Desde que nos conocimos algo me mosqueaba sobre ella. Claro, no es que sea muy habitual confiar en alguien a quien te encuentras en un bosque en mitad de la noche armada de la misma manera que la gente de la que te hallas escapando. Ella nos había sacado de ahí, pero de igual forma solo podía ser una especie de pantomima para ganar nuestra confianza y hacer tiempo para mostrar sus verdaderas intenciones. Revolví la mirada y aparte las especulaciones de mi mente. Si bien es cierto, sabia en quien podía confiar de los que andaban conmigo ahora. Entonces, como en una fotografía; se plantó en mi pensamiento la figura de Lady Caterina. La había conocido esta mañana y ahora por la noche resultaba ser mi “prometida”. En vista de su imprevista entrada a mi círculo, lo mejor que podía hacer ahora es intentar conocerla más. Eso sería exactamente lo que haría esta noche.

Continuará...

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